"Retorcida, eso es lo que
eres, me lo acabas de demostrar... Me da pena ver que ese vínculo
que creía que teníamos no existe, me da pena que realmente no me
conozcas... Eres muy poco agradecida... Una tirana, cada uno de tus
actos lo demuestra... Estás muy suelta últimamente"
Valencia, 28
de Octubre 2013, 20:00 h
Mi hermana
viene a casa a que le preste un móvil para Raúl, su marido. No me
besa, pues hoy me han quitado una muela y aún me duele, me cuesta
hablar. Todo trascurre con normalidad, se sienta en el sofá, en el
que ya estábamos mi madre y yo y la observamos mientras habla. Mi
madre interactúa con ella pero yo apenas puedo soltar algún
comentario. Hasta que no sé cómo, sale el tema del viaje a
Mallorca. Mis amigas no van al viaje, y por consiguiente, yo no
quiero ir con el resto del curso sola. Una amiga me comenta que si
organizamos el viaje para nosotras, habría alguna posibilidad de que
se viniera, yo secundo la idea así que se la comento a mi hermana y
a mi madre. Tras unas miradas entre mi madre y mi hermana, ahora sus
ojos se posan sobre mí para decir alto y claro: "NO". Les
ignoro, total, ya sabría que me iban a decir que no... Pero eso no
hace que mi madre siga hablando:
-Tienes sólo
17 años, ¿a dónde pretendes ir con 17 años? Y menos vosotras
solas, sin ningún adulto ni nadie que os acompañen.
+Mami, ¿qué
parte de fiesta-monunmental-después-de-exámenes no entiendes?
-A mi con tu
edad no me dejaban salir ni a la calle de enfrente pasadas las 12 de
la noche. Y ahora tu sales hasta las dos y media de la madrugada,
¿acaso no tienes bastante?, ¿de qué te quejas?
+No me
compares, sabes que lo odio. En primer lugar, sabes que soy
responsable y puedes estar tranquila. Vuelvo a las dos y media por
que no me dejas más...
-Hombre claro.
+... y siempre
soy la primera en irme mientras los demás siguen pasándoselo bien.
Ni me dejas salir en Halloween, ¡EN HALLOWEEN!, más allá de ese
rango horario. Para mi cumpleaños me dejaste hasta las cuatro y
media; y en fallas también me dejabas MUCHO más tiempo. Y ahora,
cuando ya "he crecido" y siempre me has prometido que sería
diferente, observo que es todo lo contrario.
En ese momento
mi hermana interviene:
*Teta, pero
¿qué más te da irte ahora que irte dentro de unos años? ¡Ni
siquiera eres mayor de edad!
+¡Porque mi
cumpleaños es en septiembre! ¿yo qué culpa tengo?
-¡Eres muy
joven! !¿qué no entiendes?!
+Entonces
cúando haga el año ERASMUS... ¿qué pasará? ¡¿Os vendréis
conmigo?!
-No pienses en
el futuro, piensa en el ahora.
¿Enserio? ¿En
el ahora? Si hombre, ahora ven de filósofa. Mis nervios están a
flor de piel pero intento controlarlos, sé que ahora es más
prudente callar y observar. Evito sus miradas e intento ver la tele.
Se inicia una nueva conversación, pero esta vez no interactúo en
ella, esta vez soy la causa del habla. Mi madre comienza a decirle a
mi hermana todo lo que hago, y más concretamente, lo que quiero: "Y
se gasta *** euros para ver a los Uan Direcsion
pero luego llora por un iPhone, a ver si aprende a distribuirse el
dinero, que se apañe, es su problema". En el momento que le
escucho pronunciar esa frase, salto enseguida.
+Odio que
siempre cojas a quien sea y que todo lo que hago le acabes dando la
vuelta a la tortilla, para hacer que la otra persona se haga cómplice
tuyo y así poneros en mi contra. Lo haces siempre y últimamente,
constantemente. Sabes que no me gusta que lo hagas cuándo después,
cuando estás conmigo sola, no lo juzgas de la misma forma.
Mi madre me
mira con asombro y fiereza, le devuelvo la mirada, no la voy a
apartar ahora.
-No María, no
vayas por ahí, estás muy suelta últimamente y me molesta que luego
vengas preguntándome por qué me he enfadado cuándo tú eres la
causa, tú y tus formas. Es increíble lo poco agradecida que eres. Y
eres una retorcida...
+¿Perdona?
-Sisi, una
retorcida, eso es lo que eres y lo que me acabas de demostrar. Me
acabas de demostrar que puedes llegar a pensar eso y sacar
conclusiones falsas, y a maquinarte esa opinión rebuscada. ¿Enserio
piensas que le cuento esto a tu hermana sólo para hacerla mi
cómplice? Si le cuento esto a tu hermana es por que creo que no
desmerece en esta conversación y menos en esta familia. Me da pena
ver que ese vínculo que creía que teníamos no existe, esto
demuestra que no me conoces realmente.
Observo que se
le quiebra la voz, y los ojos se le comienzan a poner rojos. Me
muestro inflexible, ya conozco sus cuentos y sé que no tengo que
sucumbir ante ellos.
+Vamos, no me
seas melodramática. ¿Y entonces qué soy, la mala?
-Sí, lo eres.
Porque no te importan mis sentimientos ni lo que realmente
provocas... no te importa nada, te da igual todo, te la
"refanflinfla" absolutamente todo. Eres una tirana,
cada uno de tus actos lo demuestra, ¡todo lo que me has dicho aquí
y ahora lo demuestra! Intenta reflexionar todo lo que has dicho, a
ver si la mente se te abre. Desagradecida, eso es lo que eres. Y no
voy a hablar más porque nos queda una conversación pendiente y
estoy abrasando a tu hermana, que se tiene que ir.
Ah, claro,
¿ahora te importa el tiempo que se ha gastado? Ni siquiera me vas a
dejar decirte nada, cómo siempre. Te podría decir una y mil cosas,
pero no merece la pena, no voy a consentir que tu victimismo me
influya. Tú, que has sido siempre el ejemplo de fortaleza en esta
familia y que has evitado siempre hacerte la víctima, ahora, lo
estás utilizando: "Porque si a mi me pasa algo, tienes que
atenerte a las normas de tu hermana, y bien lo sabes. Y mamá ya no
estaraá ahí para decirte nada".
+Mira me
encantaría responderte, pero paso.
-No, adelante,
dí lo que quieras.
*Bueno yo me
voy, que Raúl y la nena me están esperando en casa. Ya hablamos
teta y cuídate la boca.
+Vale teta, te
quiero.
*¡Yo más!
Bueno Ana, ya hablamos mañana o cuándo sea, gracias por lo del
móvil otra vez.
-De nada, si
tienes algún problema dímelo.
Veo a mi
hermana dirigirse por el pasillo hacia la puerta y detrás mi madre.
Se escuchan murmullos y se cierra la puerta. Sé que ahora se hará
el silencio cuando vuelva, y que después no nos hablaremos. Unos
instantes después, aparece en el salón, se sienta, coge el
ordenador y me pide el mando de la tele. Se lo doy, me levanto y tras
un "Me voy a mi cuarto" se hace el silencio en toda la
casa.