Desvaríos nocturnos
Con un poco de falta de lógica, todo es mucho más fácil. Comparte experiencias.
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viernes, 10 de octubre de 2014
Egoísmo
¿Cómo puede ser que en ocasiones el ser humano, tras un momento incómodo, refleje en los demás, confusión, rabia, o enfado? Es muy injusto "pagarla" con la gente de tu alrededor. No seas egoísta y piensa en el prójimo: no te ha hecho nada, permanece a tu lado siempre... y sin embargo le tratas mal. Eres repugnante. Soy repugnante.
lunes, 28 de julio de 2014
Mi salvación
Oscuridad, no se ve nada más. La soledad te abruma y empiezas a correr a ninguna parte. Tus latidos aumentan a medida que vas avanzando, la respiración se vuelve irregular, y un grito ahogado sin ningún ápice de tranquilidad sale de tu garganta. De repente te paras; miras a tu alrededor intentando dar forma a las sombras que deseas que hayan, pero escuchas un ruido a tus espaldas y no te das tiempo a girarte y comprobar qué era, puesto que sigues corriendo. Esta vez con más desesperación. Ves un pequeño punto blanco, parecido a una estrella; pero no le haces caso. Entonces te das cuenta que va creciendo a medida que te vas acercando a él.
El único pensamiento que aborda tu mente es alcanzar esa posible luz. No sabes por qué te transmite paz, ya que está muy lejano, pero lo haces y no puedes hacer nada para no sentirlo.
Te dirijes hacia la luz con zancadas más grandes, y ésta va cogiendo forma de puerta. Cuando por fin la tienes delante, te detienes, intentando ver más allá de ella. Pero es inútil, tus ojos todavía no están acostumbrados al destello que emite.
Vuelves a escuchar ruidos detrás tuya, similares ahora a unos pasos acelerados; entonces tu mente despierta y no ves otra solución que la de introducirte en la luz.
Silencio. Una habitación de paredes, techo y suelo blancas te envuelve. Ya no hay oscuridad. Todo es paz y tranquilidad. Y una vez alcanzada tu protección, te limitas a dar gracias por haberla encontrado; sin preguntarte qué habría pasado de no haberla hallado a tiempo, o por qué se te ha presentado sin haberla pedido.
Sé feliz y disfruta de tu salvación y resguardo.
viernes, 18 de julio de 2014
Enhorabuena, por este logro.
Brindemos por este logro, nuevos universitarios. Por esta nueva etapa que nos espera. Por los nervios que hemos sufrido en los exámenes finales, en el día anterior al Selectivo, en el día de las notas de éste último; y finalmente en los minutos antes a comprobar si habías sido admitido.
Esto se lo dedicamos a quienes desde siempre nos han apoyado, pero principalmente a los que nunca lo han hecho. Esto va por vosotros, por que no estamos "limitados" ni somos "los tontos del cinco y medio"; seguimos siendo personas con un sueño que poco a poco, se va haciendo realidad. Por que realmente no importa en qué zona geográfica te han cogido, lo que cuenta es que hayas entrado, y no hay más. Ya nadie te puede quitar esto, disfrútalo. Estás mucho más cerca que antes, y todo son puertas abiertas. Incluso si se cerrara una, se abriría una ventana. Relájate; te toca disfrutar del verano, nos lo merecemos. Así que levanta tu copa conmigo y brindemos por nosotros, porque hayamos tardado más o menos, hayamos llegado antes o después, al final lo hemos conseguido. Enhorabuena a todos.
jueves, 3 de julio de 2014
Se aspira a lo inmenso, pero lo reducido es lo necesario.
Los amigos son el verdadero espejo del alma. Es un dicho, pero no se debe tomar a la ligera, puesto que es la pura verdad.
En tu vida puedes llegar a conocer a millones de personas, pero tú decides quiénes son los elegidos en permanecer más tiempo en ella. Tu elección es compatible con tus gustos y aficiones, o simplemente con tu carácter o tu punto de vista de la realidad. A su vez, son muy pocos los que se mantienen a tu lado, y los que soportan tantos tus buenos, como malos momentos. Los que son capaces de mantener la calma y la paciencia por mucho que estés enfadada y les mandes a la mierda; aunque realmente quieres que se queden. Son muy, muy pocos los que logran comprender tu lucha interior: entre la razón y el orgullo. Nadie está solo, y quien lo está, es por pura elección, no por que no "sean comprendidos".
Dulce criatura, cierra los ojos, y reflexiona. Piensa sobre todas las oportunidades en las que alguien te ha comprendido y tu creías que ya estaba asegurada esa amistad, hasta que dejas de cuidarla y acaba pereciendo. En los momentos que has dejado de ser tu para intentar agradar a otro individuo. ¿Qué pasó? Ni siquiera entiendo cómo ocultas la verdadera razón de tu situación. Une lazos, y dime qué ves... Ego, orgullo, y confianza demasiado elevada.
Volvamos al inicio, los amigos: podemos llegar a contarlos incluso con los dedos de una mano. Te parecerán muy pocos, pero son los suficientes, ya que "lo mejor se conserva en pequeños frascos".
lunes, 26 de mayo de 2014
Todo lo que nace acaba muriendo
Alma cándida, ¿cuándo aprenderás a no enamorarte? Todo son problemas, es un asco. Si bien es cierto que al principio todo es ilusión, eso es todo, al principio. Cuando se comienza, la única preocupación que tienes es ser "dulce" y con pequeños detalles, y algunas pocas miradas se intenta convencer al otro que ha tomado la elección adecuada. Se vive con fervor, con pasión y con inocencia; con todo lo que tu piensas que es tu verdadero yo, cuando sólo es una pequeñísima parte de lo que realmente eres.
Después se encamina el ecuador de la relación, donde se empieza a asimilar que una parte de ti pertenece a otra persona y viceversa. Se asoma por el rabillo de la inocencia tu personalidad, tus manías y tus desperfectos; entonces la otra persona comprende que nadie es perfecto y que algo malo tenías que tener. Al estar introduciéndose en la rutina, empieza a ser molesto quedar siempre con tu pareja, por lo que tus amigos te reclaman y tu aceptas. Aquí es cuando aparecen los problemas. Celos. Esos sentimientos son los peores que puedas experimentar, te conducen a malpensar e incluso cometer errores fatales.
Finalmente llegan las discusiones y sale a la luz todo tu carácter, te asombras al ver la cara oscura de tu pareja y te castigas interiormente por no haberlo visto venir, pero por culpa del "amor" no lo viste, y es así.
Muchas personas comentan que pese a todo, estar enamorado es lo mejor que te puede pasar. Perdonadme pero no estoy de acuerdo. Si para sentirme bien tengo que sufrir al final -porque siempre todo tiene un final, venga antes o más tarde; tarde meses o años- entonces prefiero no sentir esa inocencia e ilusión. Veo injusto dar lo mejor de ti a una persona que con el tiempo no lo hace igual o que simplemente no te valora... Mi consejo: no te enamores, porque al fin y al cabo, aunque dure para siempre -poniendo como ejemplo el amor de nuestros padres o nuestros abuelos- el amor acaba muriendo.
sábado, 17 de mayo de 2014
Sueño del viernes noche.
Abro los ojos y me encuentro en lo que se asemeja a una habitación. Hay una cama, un tocador y un espejo de cuerpo entero con marco de hierro. Es curioso, este no es mi cuarto, ¿qué hago aquí?
Me incorporo y contemplo el magnífico dosel que tiene la cama, color blanco marfil decorado con pequeñas perlas en los bordes. Parece de otra época. Anduve hasta el espejo y observé entonces mi atuendo antes inadvertido; casi me da un vuelco el corazón cuando pude vislumbrar lo que traía puesto: mi pelo estaba ordenado en un semi recogido y no estaba para nada revuelto, no había ningún mechón fuera de su sitio, ni uno; apenas me detengo en el maquillaje ya que era casi inexistente, sólo pude distinguir un brillo de labios y un poco de rímel; por otro lado mi vestimenta era típicamente medieval, del siglo XVI aproximadamente. La falda era larga y de color burdeos, de satén; y el corpiño poseía pequeñas flores del mismo color que la falda sobre un fondo blanco. Espera un momento, volvamos a mi cara, mi cara... Esa no soy yo. Mis pómulos durante unos segundos se ven más rosados, mi nariz más definida y mis ojos son.. ¡¿Azules?!
Inmediatamente pestañeo y mi falsa aparencia desaparece por completo, aunque no mi alrededor ni mis ropas.
Paseo mi mirada por la estancia y la detengo en la puerta. Me entran unas ganas infinitas de salir, pero.. Bah salgo.
Al otro lado de la puerta se encuentra un gran salón oscuro, iluminado por la luz de la luna y a los lados del salón unas infinitas escaleras llaman mi atención fijándome en la repisa que forman metros más arriba. Mentiría si todo este lugar no se asemejara a un castillo.
Y ahora que pienso, todo está vacío y parece que el lugar no haya estado habitado en años; sin embargo el inmueble está decorado adecuadamente como un típico castillo medieval. Me encantan los castillos medievales y el hecho de encontrarme sola no da indicios de alarmarme, sino todo lo contrario, sólo puedo hacer que correr por las escaleras y detenerme en la repisa imaginándome que soy como una princesa a la que todos observan. Si, he dicho princesa.
Por un momento, mirando hacia abajo y a toda la estancia desde la perspectiva elevada, mi mente desea que el salón esté repleto de gente bailando y riendo como en la auténtica Edad Media. Como por arte de magia un hombre alto, con corona y pelirojo aparece detrás mía extendiéndome la mano dando indicio a posar la mía sobre la suya.
Extrañada le tiendo mi mano, ahora cubierta por un impresionante brazalete de piedras brillantes - a saber cuándo ha aparecido - mientras me conduce hacia las escaleras, bajándolas y pidiendo un brindis en medio del salón a salud de sus Majestades. Busco con mi mirada a los nombrados, pero me doy cuenta que ahora la estancia está repleta de aristócratas en reverencia hacia mí y el hombre pelirojo.
Vale, y pensaba que parecía una princesa y resulta que soy la reina. Esto último logra desconcertarme del todo, pero no logro comprender el por qué no le doy tanta importancia de la que debería y me uno a bailar.
Un gran ruido proveniente del exterior provoca que los asistentes se asusten y en consecuencia yo también; pero todo se vuelve negro.
Abro los ojos y compruebo que sigo en mi cuarto, y que el ruido que me ha sobresaltado segundos antes es el movil, tras haberse estrellado contra el suelo.
lunes, 28 de octubre de 2013
Rutina
"Retorcida, eso es lo que
eres, me lo acabas de demostrar... Me da pena ver que ese vínculo
que creía que teníamos no existe, me da pena que realmente no me
conozcas... Eres muy poco agradecida... Una tirana, cada uno de tus
actos lo demuestra... Estás muy suelta últimamente"
Valencia, 28
de Octubre 2013, 20:00 h
Mi hermana
viene a casa a que le preste un móvil para Raúl, su marido. No me
besa, pues hoy me han quitado una muela y aún me duele, me cuesta
hablar. Todo trascurre con normalidad, se sienta en el sofá, en el
que ya estábamos mi madre y yo y la observamos mientras habla. Mi
madre interactúa con ella pero yo apenas puedo soltar algún
comentario. Hasta que no sé cómo, sale el tema del viaje a
Mallorca. Mis amigas no van al viaje, y por consiguiente, yo no
quiero ir con el resto del curso sola. Una amiga me comenta que si
organizamos el viaje para nosotras, habría alguna posibilidad de que
se viniera, yo secundo la idea así que se la comento a mi hermana y
a mi madre. Tras unas miradas entre mi madre y mi hermana, ahora sus
ojos se posan sobre mí para decir alto y claro: "NO". Les
ignoro, total, ya sabría que me iban a decir que no... Pero eso no
hace que mi madre siga hablando:
-Tienes sólo
17 años, ¿a dónde pretendes ir con 17 años? Y menos vosotras
solas, sin ningún adulto ni nadie que os acompañen.
+Mami, ¿qué
parte de fiesta-monunmental-después-de-exámenes no entiendes?
-A mi con tu
edad no me dejaban salir ni a la calle de enfrente pasadas las 12 de
la noche. Y ahora tu sales hasta las dos y media de la madrugada,
¿acaso no tienes bastante?, ¿de qué te quejas?
+No me
compares, sabes que lo odio. En primer lugar, sabes que soy
responsable y puedes estar tranquila. Vuelvo a las dos y media por
que no me dejas más...
-Hombre claro.
+... y siempre
soy la primera en irme mientras los demás siguen pasándoselo bien.
Ni me dejas salir en Halloween, ¡EN HALLOWEEN!, más allá de ese
rango horario. Para mi cumpleaños me dejaste hasta las cuatro y
media; y en fallas también me dejabas MUCHO más tiempo. Y ahora,
cuando ya "he crecido" y siempre me has prometido que sería
diferente, observo que es todo lo contrario.
En ese momento
mi hermana interviene:
*Teta, pero
¿qué más te da irte ahora que irte dentro de unos años? ¡Ni
siquiera eres mayor de edad!
+¡Porque mi
cumpleaños es en septiembre! ¿yo qué culpa tengo?
-¡Eres muy
joven! !¿qué no entiendes?!
+Entonces
cúando haga el año ERASMUS... ¿qué pasará? ¡¿Os vendréis
conmigo?!
-No pienses en
el futuro, piensa en el ahora.
¿Enserio? ¿En
el ahora? Si hombre, ahora ven de filósofa. Mis nervios están a
flor de piel pero intento controlarlos, sé que ahora es más
prudente callar y observar. Evito sus miradas e intento ver la tele.
Se inicia una nueva conversación, pero esta vez no interactúo en
ella, esta vez soy la causa del habla. Mi madre comienza a decirle a
mi hermana todo lo que hago, y más concretamente, lo que quiero: "Y
se gasta *** euros para ver a los Uan Direcsion
pero luego llora por un iPhone, a ver si aprende a distribuirse el
dinero, que se apañe, es su problema". En el momento que le
escucho pronunciar esa frase, salto enseguida.
+Odio que
siempre cojas a quien sea y que todo lo que hago le acabes dando la
vuelta a la tortilla, para hacer que la otra persona se haga cómplice
tuyo y así poneros en mi contra. Lo haces siempre y últimamente,
constantemente. Sabes que no me gusta que lo hagas cuándo después,
cuando estás conmigo sola, no lo juzgas de la misma forma.
Mi madre me
mira con asombro y fiereza, le devuelvo la mirada, no la voy a
apartar ahora.
-No María, no
vayas por ahí, estás muy suelta últimamente y me molesta que luego
vengas preguntándome por qué me he enfadado cuándo tú eres la
causa, tú y tus formas. Es increíble lo poco agradecida que eres. Y
eres una retorcida...
+¿Perdona?
-Sisi, una
retorcida, eso es lo que eres y lo que me acabas de demostrar. Me
acabas de demostrar que puedes llegar a pensar eso y sacar
conclusiones falsas, y a maquinarte esa opinión rebuscada. ¿Enserio
piensas que le cuento esto a tu hermana sólo para hacerla mi
cómplice? Si le cuento esto a tu hermana es por que creo que no
desmerece en esta conversación y menos en esta familia. Me da pena
ver que ese vínculo que creía que teníamos no existe, esto
demuestra que no me conoces realmente.
Observo que se
le quiebra la voz, y los ojos se le comienzan a poner rojos. Me
muestro inflexible, ya conozco sus cuentos y sé que no tengo que
sucumbir ante ellos.
+Vamos, no me
seas melodramática. ¿Y entonces qué soy, la mala?
-Sí, lo eres.
Porque no te importan mis sentimientos ni lo que realmente
provocas... no te importa nada, te da igual todo, te la
"refanflinfla" absolutamente todo. Eres una tirana,
cada uno de tus actos lo demuestra, ¡todo lo que me has dicho aquí
y ahora lo demuestra! Intenta reflexionar todo lo que has dicho, a
ver si la mente se te abre. Desagradecida, eso es lo que eres. Y no
voy a hablar más porque nos queda una conversación pendiente y
estoy abrasando a tu hermana, que se tiene que ir.
Ah, claro,
¿ahora te importa el tiempo que se ha gastado? Ni siquiera me vas a
dejar decirte nada, cómo siempre. Te podría decir una y mil cosas,
pero no merece la pena, no voy a consentir que tu victimismo me
influya. Tú, que has sido siempre el ejemplo de fortaleza en esta
familia y que has evitado siempre hacerte la víctima, ahora, lo
estás utilizando: "Porque si a mi me pasa algo, tienes que
atenerte a las normas de tu hermana, y bien lo sabes. Y mamá ya no
estaraá ahí para decirte nada".
+Mira me
encantaría responderte, pero paso.
-No, adelante,
dí lo que quieras.
*Bueno yo me
voy, que Raúl y la nena me están esperando en casa. Ya hablamos
teta y cuídate la boca.
+Vale teta, te
quiero.
*¡Yo más!
Bueno Ana, ya hablamos mañana o cuándo sea, gracias por lo del
móvil otra vez.
-De nada, si
tienes algún problema dímelo.
Veo a mi
hermana dirigirse por el pasillo hacia la puerta y detrás mi madre.
Se escuchan murmullos y se cierra la puerta. Sé que ahora se hará
el silencio cuando vuelva, y que después no nos hablaremos. Unos
instantes después, aparece en el salón, se sienta, coge el
ordenador y me pide el mando de la tele. Se lo doy, me levanto y tras
un "Me voy a mi cuarto" se hace el silencio en toda la
casa.
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