Después se encamina el ecuador de la relación, donde se empieza a asimilar que una parte de ti pertenece a otra persona y viceversa. Se asoma por el rabillo de la inocencia tu personalidad, tus manías y tus desperfectos; entonces la otra persona comprende que nadie es perfecto y que algo malo tenías que tener. Al estar introduciéndose en la rutina, empieza a ser molesto quedar siempre con tu pareja, por lo que tus amigos te reclaman y tu aceptas. Aquí es cuando aparecen los problemas. Celos. Esos sentimientos son los peores que puedas experimentar, te conducen a malpensar e incluso cometer errores fatales.
Finalmente llegan las discusiones y sale a la luz todo tu carácter, te asombras al ver la cara oscura de tu pareja y te castigas interiormente por no haberlo visto venir, pero por culpa del "amor" no lo viste, y es así.
Muchas personas comentan que pese a todo, estar enamorado es lo mejor que te puede pasar. Perdonadme pero no estoy de acuerdo. Si para sentirme bien tengo que sufrir al final -porque siempre todo tiene un final, venga antes o más tarde; tarde meses o años- entonces prefiero no sentir esa inocencia e ilusión. Veo injusto dar lo mejor de ti a una persona que con el tiempo no lo hace igual o que simplemente no te valora... Mi consejo: no te enamores, porque al fin y al cabo, aunque dure para siempre -poniendo como ejemplo el amor de nuestros padres o nuestros abuelos- el amor acaba muriendo.
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