Translate

domingo, 8 de septiembre de 2013

Algo inacabado - Capítulo 1

Lo primero de todo, quiero dejar claro que si he tomado esta decisión, es porque creo sinceramente que me va a beneficiar. No quiero que te preocupes por mí, aunque sé que lo vas a hacer igualmente.
No intentes buscarme, porque no me vas a encontrar. Me encantaría decirte dónde voy, pero es mejor así.

Tu hija, que te quiere.


Una vez escrita la nota, y con la maleta preparada, me dirigí hacia la puerta. Mientras la abría, un mar de preguntas se formulaban en mi cabeza; ¿estaré haciendo lo correcto?... ¿Y si fracaso?¿Y si prospero?... La única respuesta que me convencía era: "Vive el momento, porque lo demás es incierto". 
Respiré hondo y cerré la puerta con llave. Cogí un taxi rumbo al aeropuerto y apagué el móvil... Quería asegurarme de que nadie intentaría localizarme.
Revisé en mi bolso que todo estuviera en orden: el pasaporte, el nuevo teléfono, la dirección del apartamento, el billete, etc. En un anexo de la cartera encontré una foto mía y de mi madre cuando era pequeña. Recuerdo perfectamente ese día, como si fuera ayer...
Tenía 8 años y era el día más importante de mi corta vida. Tenía un certamen de ballet que decidiría mi destino. Llevaba desde los 3 años bailando. Me encanta bailar. Anunciaron mi nombre por el altavoz, era mi turno. Me posicioné y miré a mi madre en primera fila mientras me ofrecía una sonrisa y unas palabras que no pude oír, pero que leí en sus labios: "Buena suerte", me dijo. Ahora sí que estaba lista. Cogí aire y mientras las primeras notas de la canción sonaban comencé a bailar. Bailé como nunca lo había hecho, y mi corazón palpitaba rápidamente... Cuando terminé de bailar, los aplausos comenzaron a sonar, levanté la vista y vi a mi madre, emocionada y aplaudiéndome. Hice una reverencia al jurado y salí contenta. Mi madre me esperaba en las escaleras:
-Tesoro, lo has hecho genial.
-Gracias mami- Contesté entre lágrimas.
-Mírame, y prométeme que pase lo que pase esta noche; diga lo que diga el jurado, seguirás bailando.
-¿Hasta que tenga arrugas, mami? - rió
-Hasta que tengas arrugas Sofía - nos abrazamos.
Aún sigo cumpliendo mi promesa.
Se me escapó un pequeña lágrima, pero enseguida me recompuse. Al verme así, el taxista me preguntó:
-¿Está bien? - mientras me ofrecía un paquete de pañuelos - Una señorita tan guapa como usted no debería llorar.
-Todo está bien, gracias.
-Una despedida difícil, ¿no?
-Sí... - contesté mientras una sonrisa fingida aparecía en mi cara.
-Todas lo son, no se preocupe.
Cinco minutos más tarde el taxi se paró, habíamos llegado al aeropuerto. Pagué y el conductor me ayudó a sacar mi maleta.
-Que tenga un buen viaje, ¡y sonría!
-Gracias
Pocas veces había estado en un aeropuerto, pero eso fue hace muchos años y no me acordaba de cómo era. Eran las 10:15 de la mañana y apenas faltaban 25 minutos para que el avión despegara.
Con el billete en la mano, me dirigí a la zona de embarque para embolsar la maleta y pasar por el escáner. Por megafonía se escuchaba... "El vuelo 3271 con dirección Londres despegará en 10 minutos". Cogí el bolso y literalmente corriendo, llegué al avión.
Me puse bien mis pelos de loca, víctimas del viento y al no encontrar mi asiento, pregunté a una azafata:
-¿Puedo ayudarle?
-Si, por favor, estoy buscando el 24-A
-Por supuesto, acompáñeme - me dijo mientras me sonreía.
Mi asiento estaba al lado de la ventana. Estaba nerviosa, demasiado. Sólo había volado una vez y no fue una buena experiencia... y ahora al lado de la ventana, esta no iba a ser menos.
"Por favor, abróchense los cinturones..."
No estaba atenta, era un manojo de nervios. El avión comenzó a elevarse... Una vida quedaba atrás y otra nueva empezaba.



-A todos aquellos que les da miedo continuar. Progresar es lo mejor que se puede hacer.

2 comentarios: