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domingo, 8 de septiembre de 2013

Algo inacabado - Capítulo 2

En mi iPod sonaba Little Things, de One Direction. No los conocía, solo sabía de ellos que eran cinco chicos que salieron de un concurso inglés llamado The X Factor. Mi sobrina María es una de esas "fan incondicional y hasta la muerte", aunque no lo reconozca... El caso es que un día vino a casa a enseñarme su nuevo disco. Yo escuchaba desinteresada mientras que ella me miraba con una sonrisa de oreja a oreja, emocionada. Al escuchar esa canción, me paralicé. La letra me pareció fantástica, y simplemente me encantó. A partir de ahí, todos los días, a las 11 de la mañana, la escucho. No sé exactamente por qué, pero me hace sentir especial. Me da fuerzas para el resto del día, es como mi vitamina. Lo sé, suena demasiado cursi... pero es así. 
"You're perfect to me" Esa frase era la que realmente le daba sentido a toda la canción. La que no paraba de escuchar dando al replay una y otra vez en mi intento de convencerme que soy perfecta para alguien que está ahí fuera, esperándome...
Segundos después dos azafatas se acercaron fila por fila para ofrecer bebida, comida y alguna revista. No quería escucharlas, necesitaba escuchar la canción sin ningún tipo de interrupción, era mi momento, así que me hice la dormida. Pero intentar "dormir" no dio resultado.
-¡Buenos días! ¿Le apetece algún refrigerio o algún snack en especial?
Abrí lentamente los ojos, ahí las tenía, vestidas de negro con una camisa blanca y un pequeño pañuelo amarillo en el cuello. Me miraban con los ojos abiertos como platos y una gran sonrisa. Me habría encantado ignorarles, pero al fin y al cabo, era su trabajo y le pagaban por ello. 
-No, muchas gracias- contesté.
-¿Algo para leer? Tenemos el periódico diario español y londinense. Si lo prefiere también tenemos algunas revistas.
-No no, enserio.
-Está bien, si necesita algo, háganoslo saber - Les sonreí mientras asentía con educación.
A mi lado, en el asiento 24-B, había un señor de unos 47 a 51 años. Con traje azul marino, una camisa blanca y una corbata negra, al igual que sus zapatos de charol. Tenía el pelo castaño, con pequeñas ondulaciones que hacían resaltar sus ojos verdes. La tez... un poco pálida, pero acompañada de un incalculable número de pecas debajo de los ojos, bordeándolos y haciendo destacar, a su vez, las mejillas. Y por último, su boca; un poco pequeña y agrietada. Llevaba como equipaje de mano un maletín negro. Supuse que sería un hombre de negocios.
Se pasó todo el viaje despierto, leyendo el periódico español. No pasaba de la página 14. Estaba un poco malhumorado, con el ceño fruncido y de vez en cuando dejaba caer pequeños susurros como:
"No puede ser", "Esto es inaceptable", "Nosotros nos merecíamos ganar la liga", "Siempre nos quedaremos en el 3er puesto", y así...
Escuchando música y leyendo, las dos horas y media del trayecto se me pasaron volando.
Mientras el avión descendía, noté un cosquilleo es el estómago. No sé si era por la adrenalina, o por los nervios de no saber qué me deparará el destino... 
Una suave brisa con olor a humedad agitó mi pelo mientras bajaba las escaleras. Fue una sensación increíble. Desde que tengo memoria, soñaba con visitar Londres y vivir en Inglaterra. Quién me iba a decir que unos años más tarde, mi sueño se haría realidad.
Aunque eso no quita los motivos por los que me he sentido obligada a venir...


- A todos aquellos que una vez empiezan, no quieren continuar. No vale la pena llegar a la meta si no disfrutas del viaje.

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